La actividad física en la tercera edad es un pilar fundamental para conservar la salud, la autonomía y la calidad de vida. Con el paso de los años, es normal experimentar cambios como disminución de la masa muscular, pérdida de flexibilidad y menor equilibrio; sin embargo, mantenerse activo ayuda a retrasar estos efectos y a promover un envejecimiento activo y saludable.
El ejercicio regular, adaptado a las capacidades y condiciones de cada persona, no solo mejora la condición física, sino que también influye positivamente en la salud mental y emocional.
Beneficios del ejercicio en adultos mayores
La práctica constante de actividad física aporta múltiples beneficios:
- Mejora la fuerza muscular y la movilidad.
- Reduce el riesgo de caídas y fracturas.
- Ayuda a controlar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y artritis.
- Fortalece el sistema cardiovascular.
- Contribuye al mantenimiento de un peso saludable.
- Mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y la depresión.
- Favorece la independencia en las actividades diarias.
Estos beneficios impactan directamente en la calidad y expectativa de vida de las personas mayores.
Tipos de actividad física recomendados
No es necesario realizar ejercicios intensos para obtener beneficios. Los especialistas recomiendan combinar distintos tipos de actividad:
- Ejercicios aeróbicos: caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar.
- Ejercicios de fuerza: uso de bandas elásticas o pesas ligeras para mantener masa muscular.
- Ejercicios de equilibrio: tai chi o movimientos controlados para prevenir caídas.
- Ejercicios de flexibilidad: estiramientos suaves para mejorar la movilidad articular.
La clave está en la regularidad y adaptación del ejercicio a cada etapa de la vida.
Recomendaciones antes de iniciar actividad física
Antes de comenzar o retomar una rutina de ejercicio, es importante:
- Consultar con un profesional de la salud.
- Iniciar de forma progresiva.
- Escuchar al cuerpo y respetar los límites personales.
- Mantener una adecuada hidratación.
- Utilizar ropa y calzado cómodos y seguros.
Un plan bien supervisado reduce riesgos y maximiza los beneficios del ejercicio.
Además de los beneficios físicos, la actividad física favorece la salud mental y social. Participar en actividades grupales promueve la interacción social, fortalece la autoestima y combate el aislamiento, un factor frecuente en la tercera edad.
Moverse es una forma efectiva de cuidar cuerpo y mente al mismo tiempo.
La actividad física puede iniciarse a cualquier edad. Incluso pequeñas acciones diarias, como caminar unos minutos o realizar estiramientos suaves, pueden marcar una gran diferencia. El movimiento constante es una herramienta poderosa para vivir más y mejor.
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Referencias
World Health Organization
Centers for Disease Control and Prevention
Mayo Clinic